Mindfulness en lo cotidiano

Ana V. Morales
Otra manera de estar atentos al momento presente es a través de una actividad que nos guste. No siempre necesitamos sentarnos a meditar en silencio.

Así es, también podemos entrenar la atención plena en medio de la vida diaria. La práctica de mindfulness, que significa atención plena, nos enseña diferentes formas de conectar con el aquí y ahora. Y comenzar con algo placentero facilita el proceso.

Puede ser bailar, comer, escuchar música o ducharte. Cuando eliges algo que disfrutas, disminuye la resistencia y aumenta la disposición a intentarlo. Así, poco a poco, comienzas a salir del piloto automático y a habitar realmente lo que estás haciendo. En vez de correr hacia lo siguiente, te permites estar.

Los beneficios son concretos: mayor conciencia corporal, reducción del estrés, mejor regulación emocional y una sensación más profunda de presencia. Cuando entrenas tu atención en momentos simples, fortaleces la capacidad de estar también en situaciones más desafiantes.

Mindfulness en lo cotidiano

¿Cómo se hace?


Primero, elige una actividad que te resulte placentera, aunque hasta hoy no la hayas realizado de manera consciente. La clave no es cambiar lo que haces, sino cómo lo haces.

Si eliges ducharte, comienza desde que entras al baño. Observa el sonido del agua al abrir la llave, siente la temperatura al tocar tu piel. Percibe cómo el agua recorre tu cuerpo. Detente en el aroma del jabón, en la textura de la espuma, en el masaje al esparcir el champú sobre el cuero cabelludo.

Experimenta este hábito diario como si fuera la primera vez. Involucra todos tus sentidos: vista, olfato, tacto, oído. Cuando notes que tu mente se distrae, vuelve con suavidad a la sensación presente.

Así, en lo simple y cotidiano, entrenas una manera distinta de estar en el mundo: más consciente, más conectada, más viva.

Te dejo audio para que puedas empezar a practicarlo.

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